Criterios teóricos, conceptuales y metodológicos de la Fundación
La misión principal de la fundación Els Tres Turons, es la promoción y apoyo de la salud mental comunitaria. Esta tarea se realiza en sus diferentes vertientes: preventiva, de lucha contra la exclusión social, asistencial y rehabilitadora. De integración social y laboral en el propio entorno comunitario, y formativa. Es una característica esencial de la misión la práctica de esta tarea de forma participativa, no discriminatoria, con equidad e, impulsando la solidaridad y la capacidad crítica.
a. Esto supone desarrollar diferentes programas, actividades y servicios orientados a posibilitar el mayor grado posible de calidad de vida a las personas con dificultades en salud mental que se atienden como históricamente se ha venido realizando, sin que esto suponga una segregación de su propio entorno comunitario y afectivo. Potenciando su reconocimiento y valoración como ciudadanos y ciudadanas. Favoreciendo a nivel comunitario los diferentes valores dirigidos al reconocimiento de las posibilidades y capacidades de las personas atendidas. Potenciando prácticas solidarias y de ayuda mutua que eviten las tendencias a la exclusión social a qué se ve sometida muchas veces la persona afectada por esta forma de padecimiento. Esto implica un desarrollo efectivo de los derechos humanos y de ciudadanía de aquellas personas que se encuentran discriminadas por el hecho de sufrir una enfermedad mental, fomentando la colaboración entre la iniciativa social, las administraciones públicas y la comunidad para la realización de estos objetivos.
b. Las actividades de la Fundación Els Tres Turons se centran en el ámbito de la salud mental, entendiendo que las personas que sufren trastornos mentales son un colectivo al que, históricamente, se ha dado muy poca atención y recursos. La persona que sufre una enfermedad mental grave, forma parte de una minoría muchas veces aislada que, tanto ella como su entorno afectivo mas próximo, sufre más de la cuenta, y con muchas dificultades de adaptación. Socialmente se la considera muchas veces peligrosa para la sociedad, producto de estereotipos y de imágenes deformadas y muy alejadas de la realidad. Todos estos elementos hacen que todavía estén muy arraigadas las tendencias sociales a la exclusión y la marginación social.
Esta práctica entendemos que debe ser contemplada desde la perspectiva de la Salud Mental Comunitaria y desde una vertiente multidisciplinaria y de un marco de relaciones de grupo y de convivencia dentro el propio entorno social, basado en la participación efectiva de las personas usuarias. Desarrollando prácticas de partenariado y de coparticipación individual y social, conjuntamente con los equipos profesionales desde un criterio interdisciplinario, y también en especial, fomentando la participación de la comunidad, entendida esta como potencial agente de salud.
Una práctica que no debe ser uniformizadora sino que tiene que ser escuchada desde el universo individual y social al mismo tiempo. Este es un criterio que puede ser aplicado a la sanidad en su conjunto, una sanidad que entendemos bajo un modelo de salud pública, universal, comunitaria, no cronificadora, descentralizada y de carácter básicamente preventivo. Esta metodología viene justificada porque no se puede aplicar al trastorno psíquico un modelo exclusivamente médico, puesto que, más que de una enfermedad, se trata de una situación psicosocial que exige ser contemplada desde diferentes vertientes: médica, psicológica y social, y demanda una respuesta desde cada una de ellas des de una perspectiva integradora.
c . El objetivo es desarrollar y favorecer desde la iniciativa social formas alternativas al institucionalismo cronificador y segregador en la atención pública y universal a las personas que sufren trastornos mentales que lo necesiten. Interviniendo con prácticas concretas contra todas las formas y tendencias a la exclusión social que se puedan desarrollar, fomentado y facilitando itinerarios de vida dirigidos al desarrollo de la autodeterminación personal y social y a la integración laboral y comunitaria.
d . Este criterio fundacional se orienta desde la perspectiva de la Salud Mental Comunitaria. Es decir, que la intervención se concibe como una intervención práctica en y con la comunidad. Este criterio es fundamental si entendemos que esta práctica tiene que estar basada en la solidaridad, la esperanza, la equidad y el fomento de la ayuda mutua. El trabajo en las diferentes vertientes por el reconocimiento concreto y la realización efectiva de los derechos humanos y de ciudadanía de los hombres y mujeres enfermos mentales es la guía que da la pauta inicial para el desarrollo de las diferentes acciones que se realizan.