Después de nueve meses de trabajo constante, aprendizajes y mucha tierra entre las manos, el proyecto “Hort i Salut al Carmel” cierra su primera edición. Esta iniciativa, impulsada por el Pla de Barris del Carmel y dinamizada por la Fundació Els Tres Turons, ha convertido la azotea del Centre Cívic del Carmel en mucho más que un espacio de agricultura urbana: se ha convertido en un punto de encuentro para fortalecer la salud colectiva y combatir la soledad no deseada en el barrio.
Un proyecto que nace desde el trabajo en red
El camino empezó en otoño, cuando el taller de carpintería del Servei de Rehabilitació Comunitària d’Adults de la Fundació restauró y puso a punto las seis mesas de cultivo de grandes dimensiones. Desde entonces, cada martes por la mañana, un grupo de entre 12 y 14 participantes -formado por personas mayores, personas usuarias de la fundación, jóvenes del INS Coves d’en Cimany, mujeres migrantes y vecindario del barrio- se ha reunido para plantar hortalizas, cuidar hierbas aromáticas y, sobre todo, hacer comunidad.
Más allá del trabajo agroecológico en las mesas de cultivo, la edición de este año ha destacado por su apertura hacia el barrio. El grupo ha recibido la visita y ha compartido sesiones con referentes comunitarios clave como el equipo del Casal de Barri La Barraca del Carmel, la trabajadora social del CAP y la Biblioteca del Carmel, favoreciendo así que las personas participantes conocieran otros espacios y recursos de apoyo del territorio.
Cultivar verduras y bienestar emocional
“Es un cultivo que se basa en trabajar las emociones”, destacaba durante el curso Luis Díaz, educador y técnico del proyecto por parte de la Fundació Els Tres Turons. Y es que, más allá de los tomates, pimientos o plantas aromáticas que vecinos y vecinas se han llevado a casa para cocinar, el verdadero fruto del huerto ha sido la creación de una red de apoyo mutuo.
Así lo han recogido también los medios de comunicación como betevé o el Diari Línia, que en sus crónicas han recogido testigos tan significativos como el de Trini o Pedro: «Desde que estoy aquí me encuentro bien, a gusto y tranquilo. Aprendemos unos de otros«.
Encuentros como la jornada del 3 de marzo, con la proyección del documental Una xarxa vital y la visita guiada al huerto del centro cívico, han puesto de manifiesto cómo la salud comunitaria se construye con la participación activa del vecindario.



















