En la fiesta de verano de la Fundación, Marisa Rosa reivindica colectivizar los malestares y seguir trabajando por los derechos
El pasado 5 de junio, en el marco de la fiesta de verano de la Fundación Els Tres Turons, la presidenta, Marisa Rosa, se dirigió a las personas asistentes con un discurso lleno de agradecimiento, mirada histórica y reflexiones compartidas con motivo de los 40 años de trayectoria de la entidad.
La presidenta abrió el acto dando la bienvenida y agradeciendo profundamente la presencia de todos los asistentes. Según remarcó, desde hace algunos años, la celebración se realiza en la masía de Can Soler, un espacio natural con ciertas limitaciones de accesibilidad que, sin embargo, el equipo de la Fundació hace posible adaptarlo para que sea un espacio acogedor y abierto a todo el mundo.
Rosa explicó que este año la fiesta ha tenido un significado especial porque forma parte de los actos de celebración del 40 aniversario de la Fundación. En este contexto, quiso hacer un repaso agradecido de la historia de la entidad, empezando por las personas atendidas: “Gracias por la confianza depositada en nosotros, por permitir que los equipos le acompañen en sus procesos y proyectos personales”. También remarcó el papel de las personas atendidas en los proyectos de la entidad: «Con su participación activa, ganas y creatividad, hacen posible muchos de los proyectos que llevamos a cabo«.
Acto seguido, dirigió un reconocimiento a todas las personas trabajadoras de la Fundació: «Por su profesionalidad, ética, rigurosidad técnica, compromiso y esfuerzo«. Y agradeció también la labor del Patronat, reconociendo a las personas que han formado parte de ella a lo largo de la historia por la búsqueda del bien común y el cuidado de la buena gobernanza.
Quiso extender este agradecimiento a todas las entidades del territorio, a las redes de colaboración, a las administraciones públicas (especialmente el Distrito de Horta-Guinardó, el Departament de Salud y l’Ajuntament de Barcelona) ya instituciones y redes como la de salud mental o la economía solidaria: «Nos han acompañado e impulsado a llegar hasta aquí».
Una mención muy especial fue para la comissió de Treball Comunitari de la Fundació, responsable de hacer posible la fiesta cada año: «Este año hemos podido ver más de cerca su labor y es absolutamente admirar«. Reconoció también el trabajo de todas las personas que colaboran, haciendo realidad todas las actividades y experiencias que se viven en esta jornada.
Marisa Rosa compartió también una reflexión sobre la historia de la Fundació, pensando en los 40 años no como una cifra abstracta, sino como la suma de miles de acciones cotidianas: “Conversaciones, creaciones artísticas, espacios de coordinación, actividades grupales… Todo lo que ocurre en un solo día dentro de la entidad ya es una parte de esta historia”.
Recordó sus orígenes en los años 80, cuando vecinos/as y profesionales soñaron y trabajaron por un nuevo modelo de atención en salud mental, centrado en la persona y en los derechos. Remarcó que, desde ese momento, todas las acciones colectivas han ido construyendo una trayectoria fundamentada en la salud mental colectiva y en la inclusión social.
Por último, recordó una idea clave que ya compartió en la celebración del Dia Mundial de la Salut Mental de 2024: la importancia de reconocernos como interdependientes y de colectivizar los malestares y añadió una llamada nueva y poderosa: “También tenemos que colectivizar la alegría”.
Con este deseo, y con una sonrisa compartida, concluyó: “Si estáis preparadas para colectivizar su alegría, ¡que empiece la fiesta!”.





